Hygeia es un mito, la diosa griega de la sanidad, no de la Medicina, que no es lo mismo ni es igual. Higía — como se pronuncia— es hembra y es curandera. De su padre, este sí dios de la Medicina, heredó la vara sanadora, a la que la historia con sus caprichos insiste en confundir con el luctuoso símbolo del comercio. Una metáfora terrible, por lo certera. La vara de Higía no tiene alas, reposa en la tierra, su serpiente es solitaria y no se enrosca sobre sí misma sino que sube por sus piernas, por sus brazos, lame su oído y le cuenta los secretos divinos, muda la piel, renace, es inmortal. Hygeia agarra la copa en señal de apropiación humana de los poderes naturales, en constante desafío al dolor. En su copa las hierbas se mezclan, se filtran, se vuelven pharmakos, palabra ambigua, medicamento o veneno, siempre depende de la mano que brinda.

Hygeia es salubrista, aprendió a curar de otras formas: se interesó por el ambiente, el espacio, el suelo, probó las aguas de los ríos, separó las buenas de las malas hierbas, entendió la guerra y sus formas de matar, estudió el poder, las plagas y la miseria, dibujó pentagramas, descubrió la sanación a través de la música, del olimpismo, del teatro, buscó la salud fuera de los cuerpos.

Este blog se llama Hygeia en su nombre. No hablaremos de la Grecia Antigua y sus mitos, sino de las distintas formas de la salud, en plural: literatura, música, poesía, ciencia, política y muchos pocos. Este blog es un librero, un archivo de recortes, varios de ellos tienen mi firma y han sido publicados en otros espacios, otros navegan por mis redes o se esconden en mis notas. Este blog es una gaveta en la que todo está ordenado, basta abrirla y encontrarse conmigo.

Yo soy Adriana Fonte Preciado, nieta de Homero Preciado Armas, veterano de guerra. Soy salubrista, médica tropicalista, máster en Salud Internacional. Soy pinareña, asentada en Madrid. Prefiero la cancha de tenis al laboratorio, pero no siempre se puede elegir. Melómana empedernida, escritora y periodista de vocación. Según mis avales, soy comunicadora científica en la AEC2. Publiqué un libro de poemas, Leve Explicación Circunstancial. Hice una tesis sobre el dengue en Cuba. Creo en la sanidad pública y universal, creo en la salud como derecho humano inalienable y creo que este planeta lo tiene todo para que el 80% de su gente no se muera antes de tiempo, por descuido o por olvido.

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